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La fuerza de “Otis” alcanzó a Santa Fe, en Quechultenango

Diversos aspectos de los daños ocasionados por la creciente del río Azul, en Santa Fe, provocada por las lluvias que trajo el huracán.
Diversos aspectos de los daños ocasionados por la creciente del río Azul, en Santa Fe, provocada por las lluvias que trajo el huracán.

Por lo menos 30 locales ubicados a la orilla del río Azul, en la comunidad de Santa Fe, municipio de Quechultenango, fueron arrastrados por la corriente durante el impacto del huracán “Otis” y, 20 días después, ninguna autoridad gubernamental, ni siquiera el Ayuntamiento de ese lugar, ha acudido en su ayuda.

Sentados en un banco, desde donde observan las afectaciones que dejó el huracán, Juan Mendoza y Virginia López, uno de los matrimonios afectados por esta situación, afirman que nadie ha acudido a ayudarlos. “Aquí nadie ha venido, ¿y el alcalde?, humm, ese menos, ni siquiera ha mandado a nadie a ver cómo estamos, el río se llevó todo: sillas, mesas, techos de lámina, y como aquí no hay construcciones con tabique ni cemento, puras casitas de madera y lamina, se llevó todo”.

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Los negocios de comida fueron arrasados por la fuerza de la creciente del río Azul o el río de Santa Fe, como se le conoce, lo cual dejó a muchos prácticamente en la ruina, pues en cuestión de horas su patrimonio desapareció.

Don Juan y doña Virginia tendrán que comenzar de nuevo ante la indiferencia de las autoridades, en su caso, del municipio de Quechultenango, actualmente gobernado por Crisóforo Castro Castro, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Los pobladores de Santa Fe, viven de la siembra de maíz y del poco turismo que llega desde Chilpancingo para pasar el día en el río, a orillas del cual tienen sus negocios de comida y otros más, venta de prendas deportivas (trajes de baño, sandalias, inflables, entre otros), además de la venta de elotes hervidos, semillas de calabaza, huevos de codorniz, plátano frito, y frituras primordialmente.

—¿Qué fue lo que paso? -se les cuestionó.

—“Nos confiamos, la verdad; llovió fuerte y no creímos que nos fuéramos a inundar. El agua llegó hasta allá arriba, y se llevó todo”, dijo don Juan.

RECORRIDO

En un recorrido por el lugar se observó que en algunos lugares sólo quedaron los fogones hechos con ladrillos, y otros más con barro en medio de lo que fue una “media agua” donde atendían a sus clientes que acuden regularmente en los meses de marzo, abril, mayo en las vacaciones de Semana Santa, y diciembre.

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Quienes pudieron salvar la mayoría de sus enseres de cocina fueron quienes tienen sus locales construidos con concreto y están ubicados en lo “alto” del río y pueden guardar sus cosas, pero quienes tenían sus locales a orillas del río no corrieron con la misma suerte. Perdieron todo.

Este fin de semana, el lugar lució semi vacío, sólo unos cuantos visitantes llegaron al lugar, la mayoría de los locales se encontraban abandonados, y en algunos de ellos, ya habían comenzado a construir nuevamente sus locales para iniciar de nueva cuenta.

Los afectados, pidieron al gobierno del estado y el federal que acudan para que verifiquen las pérdidas y sean considerados dentro de los apoyos de los damnificados por “Otis”, aunque reconocieron que no tienen muchas esperanzas de que eso suceda, por lo ocurrido en Acapulco.

YA HA PASADO ANTES

Don Juan recordó que durante la contingencia provocada por el huracán “Ingrid” y la tormenta tropical “Manuel”, también perdieron todo y en ese entonces, sólo les dieron 10 mil pesos como apoyo: “es poco, pero, aunque sea eso, ya que”.

El matrimonio se quejó de que tampoco pueden tramitar créditos para volver a instalar sus negocios los cuales aseguran sólo les dan para comer, “no para hacerse rico, porque compra uno bien caro todo”, dijo Doña Virginia.

Algunas personas a más de 15 días han comenzado la reconstrucción de sus negocios, aunque otros más lucen abandonados porque ya no da para más, incluso la corriente del río se llevó algunos puentes improvisados que los propios lugareños hicieron para que los visitantes puedan cruzar sus aguas sin riesgo y asistan a sus locales. 

“Muchos han dejado sus lugares, la gente ya casi no viene, ahorita, hasta diciembre”, señalaron algunos comerciantes que caminan ofreciendo diversos productos para llevar el sustento a sus hogares.

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Foto: Baltazar Jiménez Rosales

Diario de Guerrero

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