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“A mí amigo David Guzmán”

Este día mi querido amigo de vida, David Guzmán Maldonado ha partido de este mundo, por lo que me gustaría compartir algunos buenos recuerdos que compartimos juntos durante muchos años.

A David, lo conocí cuando ambos éramos muy jóvenes, desde entonces me llamó la atención su personalidad extrovertida, llena de entusiasmo e iniciativa para la convivencia colectiva. David siempre vivió con espíritu de líder, tuvo y conservó muchas amistades que lo seguíamos y lo acompañábamos en muchas de sus actividades.

Lo vi transitar de ser un joven inquieto y afecto a la festividad, a construirse una sólida carrera académica; lo acompañé cuando se tituló de Licenciado y también cuando concluyó su maestría en el Instituto de Administración Pública  I.N.A.P.

Amante de la ciencia política, con facilidad citaba a los clásicos y grandes politólogos: Tocqueville, Rousseau, Maquiavelo y más reciente al italiano Sartori; de los mexicanos ideólogos a Reyes Heroles, y por supuesto, un seguidor de los postulados de Ruíz Massieu.

Recuerdo que mi padre, Héctor Astudillo Bello, con singular afecto lo saludaba diciéndole: “¿cómo está mi politólogo?”, David emocionado me decía: “oíste lo que me dijo tu papá, me considera politólogo”, a lo cual siempre le dije: “mi papá sabe de tu capacidad e inteligencia política”.

Nos acompañamos en el exilio estudiantil y nos reuníamos con frecuencia en el Distrito Federal; en varias ocasiones convocaba a visitar a personajes políticos, así lo acompañé a visitar a la senadora Lupita Gómez Maganda, a Don Alejandro Cervantes, en el tiempo que fue senador y previo a que fuera gobernador y a Rubén Figueroa Alcocer cuando era director del metro.

Nos acompañamos en nuestras bodas, él con Susana Ulloa y yo con Merce Calvo; tengo muy presente que el día que me casé, llegó con un conjunto musical que se incorporó a la fiesta y él, con gran ánimo, convocaba a bailar con su peculiar estilo.

Le encantaba bailar y más le gustaba que bailaran todos, era una manera de demostrar su buen humor, su fraternidad y su afecto: BAILANDO.

Era un enamorado de la música, de la buena música, la compartía, la platicaba y la traducía del inglés al español. En la música acuñó una frase que frecuentemente repetía, “Swearin’ to God” que traducido al español quiere decir “jurando por Dios o verdad de Dios”.

Permítanme citarles lo siguiente: a David Guzman le decían el 80 por algo que vale la pena comentar, un día fue de vacaciones al extranjero y su tío, que lo quería mucho, le regaló una playera de football americano que tenía el número 80; David regresó a México y con un gran entusiasmo organizaba partidos de fútbol americano en la Alameda de Chilpancingo y David en esos partidos siempre portaba la playera, a partir de entonces le pusieron el 80, por su playera con el número 80, por su preciada playera de football americano. Por cierto, en uno de esos rudos partidos me fracturaron la clavícula.

Con David, nos acompañamos en el nacimiento de nuestros hijos, conocí su felicidad cuando nació su hija Angie y después David Ricardo. Sin duda, sus hijos fueron su gran motivación en la vida y después su nieto Patricio, que siempre platicaba con una gran emoción los encuentros que tenía con él.

David fue un hombre de emociones, de pasiones, pero también, de valores y de compromisos. En él se encarnó el ejemplo vivo de la maduración, ímpetu y la serenidad para actuar y para opinar, David era un hombre espectacular, le gustaba hacer cosas extraordinarias.

Frecuentemente, le di mi visión de que debió haber sido cineasta, tenía una gran imaginación para construir y generar ideas: así nació el haber tenido dos restaurantes que yo recuerdo, el primero “La Trinchera” y el

segundo “Salsas Express”.

Pero también, tenía iniciativa para hacer eventos como la fiesta anual de entrega de premios “Xalitla”, como aquella expo PRI que en su momento impulsó y como la capacidad que tenía para hacer eventos musicales o fiestas con amigos. Recuerdo la gran fiesta que se organizó cuando cumplió 60 años, convocó a una gran cantidad de amistades y familia; quedó pendiente la de los 70 años mi querido David.

En lo político, David fue diputado local en 1996 y senador de la república en el año 2000; en la administración publica, entre lo más destacado, director general del colegio de bachilleres y recientemente secretario de planeación del 2015 al 2021.

Con varios de nosotros vivimos, con su peculiar estilo sentimental, la adversidad del 2005, pero también, con sentido positivo, la exitosa ruta del 2015 de la cual fue protagonista, impulsor y actor. También, fue un gran impulsor de varias amigas y amigos a quienes veía cualidades para el futuro político.

Si uno de los anhelos de David fue que un amigo cercano llegara a ser Gobernador, conmigo, con Hector Astudillo lo logró y eso seguramente le dio una emoción especial en su vida, porque desde muy jóvenes soñábamos platicando de que algún día, alguno de nosotros tendría que ser gobernador y David se enfocó en mí y lo logramos, cerca de mí pero también de mi familia, de mi esposa y de mis hijos.

Recuerdo que en el año 2000 me regaló un libro que adquirió en una visita a España. Una obra que se ha hecho un clásico “Las 48 leyes del poder”, extraordinaria compilación de personajes y hechos en diversos momentos de la historia de la humanidad. Este libro me ha acompañado en los últimos años de mi vida.

De David Guzmán Maldonado, hay muchas anécdotas vividas con muchas y con muchos, a un servidor le llamaba “mi cronista de anécdotas” y me atrevo a citar una de ellas: en abril de 1998, David Guzmán siendo diputado local, había sido quien fijó postura respecto al informe del gobernador en turno y de pronto cuando llegó en el orden del día la entonación del himno nacional, no había ni banda de música, ni disco para entonarlo, entonces, David con una gran determinación procedió a actuar contando 1, 2, 3 y dio la pauta para iniciar “a capela” el canto del himno nacional mexicano y ante lo cual, los cerca de mil asistentes a ese evento le seguimos en su entonación.

Finalmente, de David Guzmán Maldonado se podría escribir un libro, no es propósito en este momento, pero sí vale la pena dejar muy presente que el personaje del que nos referimos trasciende entre las amigas y los amigos quienes le conocieron de alguna u otra forma.

David, posterior a la partida de sus dos hermanos de sangre, veía a sus amigos como sus hermanos; creo que a mí me vio como su hermano y yo a él también lo vi como un hermano, al que escuché y con el que aprendí a convivir; nos conocíamos muy bien, él conocía perfectamente de mis reacciones y yo de las reacciones de David.

A David lo recordaremos como fue, un ser humano extraordinario, un gran amigo, alegre, con iniciativa, que aportaba ideas, que daba afecto, que bromeaba hasta en exceso y que vivía intensamente los momentos con sus cercanos.

Hoy, a David le deseo que descanse en paz, seguro estoy que es el mismo deseo de todas y todos sus amigos, que descanse en paz, que sepa que aquí sus amigos y su familia, muy especialmente su hija Angie, su hijo David Ricardo y su nieto Patricio, lo van a recordar siempre con cariño y con afecto.

Su inesperada partida contrasta con lo que fue él, firme en su amistad, claro en sus afectos y decidido en lo que él creía que era lo correcto hacer en la vida.

Abrazamos amigas y amigos a David en su partida, que en paz descanse David Guzmán Maldonado.

Héctor Astudillo Flores.

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